Un paseo por A Cova

Viernes 10 de julio de 2020

Un paseo por A Cova

 

Para planificar unas vacaciones en la Ribeira Sacra hay que tener en cuenta, en primer lugar, que la oferta turística y cultural no es precisamente pequeña. Más de 70 templos románicos, espacios naturales sobrecogedores e infinitas rutas de senderismo que los recorren, innumerables miradores, cinco subzonas vinícolas, incontables casas rurales y locales de restauración, deportes acuáticos, fiestas religiosas y paganas, enoturismo … Decidir qué ver, ya de por sí, puede ser una decisión complicada. Pero si tenemos en cuenta, además, que todos esos lugares y actividades se esparcen por veintiún ayuntamientos, dos provincias y 180 km cuadrados y que la red de transporte público es bastante mejorable, es probable que no sepamos ni por dónde empezar. ¿Cuántos días necesitaremos? ¿Cómo escoger nuestra ruta sin tener que hacer decenas de kilómetros entre un destino y otro? ¿Cómo hacer una visita a una bodega sin tener que preocuparse del coche durante horas? En definitiva, ¿es posible irse con todos los “imprescindibles” marcados sin volverse locos con los preparativos? La respuesta es un rotundo sí. Hay un lugar a orillas del río Miño en el que se condensan todos los encantos de la Ribeira Sacra en sólo 5 km de carretera: el conjunto etnográfico que forman las parroquias de A Cova y Fión, en el ayuntamiento de O Saviñao. 


 En este enclave traza el Miño su meandro más célebre, O Cabo do Mundo, uno de los iconos de la comarca y, sin duda, una de las visitas obligadas. A lo largo de toda la ladera hay varios miradores, tanto naturales como acondicionados, para poder contemplar la impresionante panorámica y admirarse con este capricho de la naturaleza. 


A este lado del río, el paisaje es muy distinto. Los vestigios de más de dos mil años de historia se acumulan en esta ribera, resistiendo el paso del tiempo aferrados a las colosales terrazas que los sostienen. Durante estos dos mil años, mujeres y hombres modificaron (y modifican aún hoy en día) el entorno para poder hacer habitables y productivas las agrestes laderas. Un trabajo de héroes, sin duda. A la vez que esculpían el terreno, esos hombres y mujeres fueron esculpiendo también el alma de esta tierra, surgida de sus manos. Un alma que se siente en cuanto se pone un pie aquí, porque brota de los bancales, se desprende de las rocas y se precipita en cascada por la ribera, dándole a A Cova su característica más intrínseca y arraigada: la viticultura. En Una historia de agua y vino explicamos en más detalle el estrecho vínculo entre los habitantes de la ribera y su entorno a lo largo del tiempo. 


En A Cova se nace sabiendo hacer vino. Se lleva en la sangre y se vive desde la infancia. Los trabajos en las viñas condicionan la vida de sus habitantes y ocupa gran parte de su tiempo. La vendimia sirve, además de para la obtención de los apreciados caldos, para reunirse con familia y amigos, más incluso que la Navidad o la celebración del patrón. No hay excusa que valga para faltar a la vendimia. La viticultura aquí es mucho más que tradición o negocio. Es una forma de vida. A esa forma de vida se debe la familia Moure.

 
 La desamortización del s.XIX sirvió para que la familia se hiciese con unos pocos viñedos que fueron pasando de generación en generación. En 1958 José Moure funda Adegas Moure - Abadía da Cova. Sesenta años después y con los nietos de José al mando, en el espíritu de la bodega se mantiene intacta la pasión por la viticultura y el amor a esta tierra. Hay varias opciones para visitar la bodega. Puedes reservar alguna de las opciones de visitas guiadas, en las que, además de probar nuestros vinos, Anxo, nuestro estupendo guía, hará que os vayáis con algunas nociones técnicas y, esperamos, con un buen sabor de boca. Si prefieres algo más informal, una copa de vino y un picoteo en nuestro winebar, O Faiado da Abadía, disfrutando de las vistas desde nuestro mirador. Ambas opciones no son incompatibles, en cualquier caso. 

 
Pero nuestro patrimonio etnográfico no se limita a la viticultura. En la parte más alta de la ladera se encuentra el Ecomuseo de Arxeriz, seguramente el mejor lugar de la comarca para sumergirse en la historia y la tradición tanto de este grupo de aldeas, como de la Ribeira Sacra en general. 
Desde un castro datado en el III a.n.e. hasta un pazo rehabilitado, pasando por embarcaciones tradicionales, trajes típicos y multitud de herramientas y objetos de distintas épocas y para las más diversas labores. El conjunto es magnífico y no te dejará indiferente. 


Muy cerca del museo se encuentra el pazo Torre Vilariño, una de las casas rurales más conocidas de toda la Ribeira Sacra y la primera que se abrió al público en Galicia. Merece la pena por la comida casera, el entorno acogedor, las bonitas zonas ajardinadas, las estancias tradicionales rehabilitadas y los numerosos utensilios y herramientas antiguos esparcidos por toda la propiedad, pero merece la pena mucho más porque tiene un encanto que es difícil describir con palabras.  
Los amantes del senderismo tienen que saber que a unos 200 metros de Torre Vilariño pasa el Camiño de Inverno, una variante del Camino de Santiago francés que servía para evitar las inclemencias climatológicas, a menudo más severas, de la cordillera de Os Ancares. Aunque es, probablemente, la más conocida de todas las rutas que pasan por la zona, no es la única. Si quieres descubrir la zona a pie, no te faltarán caminos que explorar ni maravillas que encontrar a tu paso. Cuatro kilómetros cuadrados de sensaciones, de rincones que parecen detenidos en el tiempo y de lugares únicos. Lugares como la playa fluvial, un pequeño arenal de arena blanca y fina donde además de refrescarnos en los sofocantes días de verano, podemos acudir al Restaurante Playa de A Cova para practicar deportes acuáticos o disfrutar de sus instalaciones de hostelería. 


Otra de las señas de identidad de la Ribeira Sacra, el arte Románico, también está presente. San Martiño de A Cova y San Lourenzo de Fión son dos hermosas construcciones procedentes del s.XII y que conservan en su arquitectura, pese a las reformas sufridas durante estos siglos, la esencia de su fábrica románica y también interesantes aportes de otras épocas. Ambas iglesias se encuentran habitualmente cerradas y sólo abren los días en los que se desarrollan actos religiosos. Para poder visitarlas y conocer en profundidad su historia, os aconsejamos contactar con alguna de las empresas de turismo locales. Con Novas rutas, además de visitar el interior de este y otros muchos templos, podréis disfrutar de los encantos de esta tierra de la mano de guías de la zona.  


Quizás haya algún otro lugar en la Ribeira Sacra que contenga en sólo 2 km cuadrados todo lo que te hemos contado, pero si existe, no lo conocemos. 

 


 
Distancias: 
Escairón: 6,6 km 
Monforte de Lemos: 25,7 km 
Chantada: 20,9 km 
Castro Caldelas: 51,9 km 
Lugo: 75 km 
Ourense: 40 km 
Vigo: 136 km 
Pontevedra: 153 km 
Santiago de Compostela: 140 km 
A Coruña: 175 km 

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